Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
El casado por amor vive vida con dolor.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Cabra coja, mal sestea.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Más pica espuela de celos que de aceros.
A la hija, tápala la rendija.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Dádivas quebrantan peñas.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Jamás en el mismo plato, comen el ratón y el gato.
No se cazan liebres tocando almireces.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Suegra y sin dinero, al brasero.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Hijos casados, trabajo doble.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.