Saber es poder.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Ama de cura, puta segura.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Las cosas lo que parecen.
Para ser bella hay que ver estrellas
Quien te ha visto y quien te ve.
Querer es poder.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Del mirar nace el desear.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Un muerto abre los ojos al vivo.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
No presuma de tener ciencia quien no tenga experiencia.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
La primera impresión es la que cuenta.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
El que las hace, las imagina.
Pobre atestado saca mendrugo.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Para presumir hay que sufrir.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Ver pecar, convida a pecar.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Acertar a la primera no se ve todos los días.