La bonanza amenaza borrasca
Hombre canoso, hombre hermoso.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Jugarse hasta la camisa.
No busques a la vez fortuna y mujer.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Buscarle la quinta pata al gato.
Ayúdate y te ayudaré.
De pico, todos somos ricos.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
No hay enemigo chico.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El que tiene sed, busca agua.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
Quien calladamente arde, más se quema.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Mira antes de saltar.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.
Indios y burros, todos son unos.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
A confite de monja pan de azúcar.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Nada es bello excepto la verdad
Quien anda deprisa es el que tropieza.