Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Quien bien ata, bien desata.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Para ir al cielo primero hay que morir.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Zumo de limón, zumo de bendición.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Madre dispuesta, hija vaga.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
La hacienda, el dueño la atienda.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Los justos pagan por pecadores.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
El Santo más milagrero es, San dinero.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Como chancho en misa.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Dando al diablo el hato y el garabato.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Quiéreme poco pero continúa
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
El que muere, se libra de lo que debe.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
No hay mal que por bien no venga.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.