Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Cada cual a lo suyo.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
No creó Dios al burro para músico.
Al mal hecho, ruego y pecho.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Pasará, sea lo que sea.
La vida es un deber a cumplir
La obligación es primero que la devoción.
La vida es grata, a quien bien la acata.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Quien mucho da mucho recibe.
Quien te adula, te traiciona.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
La obra alaba el maestro.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Qué pacaya te echaste encima!
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Oración de perro no va al cielo.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Quien mucho desea, mucho teme.
El diablo está en los detalles.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
Las armas las cargan el diablo.
La fe no tiene miedo.
Más merece quien más ama.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
El sol sale para justos y pecadores.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
A chico santo, gran vigilia.
Por la peana se adora al santo.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
A quien espera, su bien llega.