Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
La lengua es el azote del culo.
Contra gustos, no hay disgustos.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Donde manda el amo se ata la burra.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
El amor enseña incluso a un cura a bailar
El verano es la madre de los pobres
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Lo barato es caro y lo caro es barato.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Pocas palabra y muchos hechos.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
El que come tierra, carga su terrón.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Palos con gusto no duelen.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Hortelano tonto, patata gorda.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
El que escucha su mal oye.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.