Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Quien escucha, su mal oye.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Un deber fácil no es un deber
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
El temor modifica tu conducta.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Año de pitones, año de cabrones.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Quien hace por común, hace por ningún.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Quien ríe y canta su mal espanta
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
La felicidad es como un león insaciable
Mañana te lo dirá la vida.
Necio que sabe latín, doble rocín.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Por los Santos, la nieve en los campos.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
A tal señor, tal honor.
Boda mojada, novia afortunada.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Cada cual decía del amor que tenía.
Bien te quiero y mal te hiero.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.