Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Al higo por amigo
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Quiéreme poco pero continúa
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Pecado callado, medio perdonado.
El que bien vive, harto letrado es.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Si truena es porque va a llover.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Otoño entrante, barriga tirante.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Ser un mordedor de pilares
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.