Ama a quien te ama, responde al que ama.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Manda, manda, Pedro y anda.
Quien quita lo que da, al infierno va.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
A liebre ida, palos al cubil.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Cazador y cazado confían en Dios.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
No hay dicha, sino diligencia.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
El tiempo de Dios es perfecto.
Donde hay orden, hay bendición.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
El que rompe viejo, paga nuevo.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Vale más una vieja que un pejeverde.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Indio con puro, ladrón seguro.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Inflama más la comida que las musas
A consejo ido, consejo venido.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Come, que de lo yuyo comes.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Enero mes de frío, nieve y puchero.