A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Mujer que se queja, marido que peca
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Menos idea que Geral pasando música.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
El que no llora no mama.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Al asno no pidas lana.
La barca pasa, pero el río queda.
No necesito tecomates para nadar.
Escucha el silencio... que habla.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Hay que amarrar el tamal.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Puro de Cobán, solo comen y se van
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Los bellos caminos no llevan lejos.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
A chico pié, gran zapato.
La alegría intensa es cosa seria
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
A buen hambre, no hay pan duro.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras