Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Baila más que un trompo.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Ser el último orejón del tarro.
Carta echada, no puede ser retirada.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Cada cual a lo suyo.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Con buenos modos se consigue todo
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
El agua tiene babosas.
Más dañado que agua de florero.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Escucha tu corazón... que sabe.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Ama profunda y apasionadamente.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Los pensamientos no pagan peaje
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Desbarata hasta un balín.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Adonde no te llaman, no vayas.
Dos fuentes, dos ríos.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
No ser escaparate de nadie.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Los dioses ayudan al que trabaja
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Nunca cages mas de lo que comes.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.