Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
El agua va siempre al río.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
El diablo nunca duerme.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
De casta le viene al galgo.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Educación y pesetas, educación completa.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Lo que se hace de noche sale de día.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
A diente cogen la liebre.
El yerro encelado, medio perdonado.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Cada cosa pía por su compañía.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Para el solano, agua en mano.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
La soga, tras el caldero.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
El pan con hartura y el vino con mesura.
El paraíso está en el regazo de una madre.