La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Niño mimado, niño mal educado.
El diablo nunca duerme.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
El agua va siempre al río.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Lo que se hace de noche sale de día.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Más vale amante bandido que novio jodido.
De casta le viene al galgo.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Educación y pesetas, educación completa.
A diente cogen la liebre.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Cada cosa pía por su compañía.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
El yerro encelado, medio perdonado.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Para el solano, agua en mano.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
El paraíso está en el regazo de una madre.
La soga, tras el caldero.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo