El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Perros y gatos, distintos platos.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Írsele a uno el santo al cielo.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Para uno que madruga otro que no duerme.
El corazón del justo, piensa para responder.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Perro no come perro.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Por el interés te quiero Andrés.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Boca con boca se desboca.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
El asno puede entrar en el templo, pero no por ello se convierte en monje
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
La caza y los negocios quieren porfía.
Dinero de canto, se va rodando.
La libertad es un pan bien cocido
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.