Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
A un fresco, un cuesco.
Más caro es lo dado que lo comprado.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
No dejar títere con cabeza.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Más vale despedirse que ser despedido.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Dios castiga sin dar voces.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
No saber una jota.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Pan con sudor, sabe mejor.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Perejil de Mayo, perejil de todo el año.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Las cosas se parecen a sus dueños.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
El hombre más rico es el que sabe qué hacer al día siguiente
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Haz buena harina y no toques bocina.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
El que mucho abarca, poco acaba.