Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
Chico pueblo, grande infierno.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
El que come tierra, carga su terrón.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Boca abierta, dientes de oro.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
El mejor sol es el que calienta hoy
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Palos con gusto no duelen.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
El que nada debe nada teme.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Cazador y cazado confían en Dios.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Ponga agua en su vino.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Padecer cochura por hermosura.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.