Salud para mí, trabajo para mi marido.
A la que te criaste, te quedaste.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Más vale sudar que estornudar.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
San Julián, guarda vino y guarda pan.
La suerte es de quien la tiene.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
La tierra que me sé, por madre la he.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Amor por cartas son promesas falsas.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia. Libro de Job 5:2
Más vale despedirse que ser despedido.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
El que da, recibe.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
A dos puyas no hay toro bravo.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Con pan y vino, se anda el camino.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
El sueño es alimento de los pobres.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Quien hizo una, hará ciento.
Con meros consejos, no se va muy lejos.