Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Más vale sudar que estornudar.
Como el espigar es el allegar.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
La suerte es de quien la tiene.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
A barba moza, vergüenza poca.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
La tierra que me sé, por madre la he.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
El que da, recibe.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Más vale despedirse que ser despedido.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia. Libro de Job 5:2
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
Con pan y vino, se anda el camino.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
A dos puyas no hay toro bravo.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Quien hizo una, hará ciento.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
El sueño es alimento de los pobres.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Con meros consejos, no se va muy lejos.