No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
El gañán y el gallo, de un año.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Adonde va el violín, va la bolsa.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Mientras dura, vida y dulzura.
Que no me busquen porque me encuentran.
Un gallo en un estercolero desafía al mundo entero.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Pajaro que comió, voló.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Lo imposible, en vano se pide.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Dar una fría y otra caliente.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Bebe y ata la bota.
Fruto vedado el más deseado.
Por el color se vende el paño.
Yegua cansada, prado halla.
Gallina vieja da buen caldo.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Más puede Dios que el diablo.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Caballo mosquiao, primero muerto que cansao.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.