Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Las mujeres más hermosas, no siempre huelen a rosas.
Por donde pasa moja.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
A veces se llora de alegría.
En almoneda, ten la boca queda.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
La buena vida no quiere prisas.
El pollo de enero a San Juan es comedero.
En esta vida no hay dicha cumplida.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Por la peana se adora al santo.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
Para presumir hay que sufrir.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Carga que place, bien se trae.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
De perdidas al río.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
A cada cabeza, su seso.
Estoy más salado que la bragueta de un pescador.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Mujer con toca, dos veces si.
A mala lluvia, buen paraguas.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Rogar a Dios por los santos, más no.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Para que quiere cama el que no duerme.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Juez con prisa, juez que yerra.
De lo que se come se cría.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.