El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
El comer, es maestro del beber.
El diente de la cabra menos come que daña.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Si tu vida ha sido una comedia, tu matrimonio será un drama.
Enójate pero no pegues.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Donde está el rey, a cien leguas.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Me importa un bledo.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
La noche para pensar, el día para obrar.
Es cualquier baba de perico.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Según te verán, así te tratarán.
Por donde pasa moja.
A veces se llora de alegría.
El pollo de enero a San Juan es comedero.