Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
La libertad vale más que el oro
Calumnia, que algo queda.
Esto es pan comido.
Quien pregunta, no yerra.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Actividad cría prosperidad.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Boca sin muelas, molino sin piedras.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
La zorra se conoce por la cola.
Quien calladamente arde, más se quema.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Los cobardes corren mayor peligro que otros hombres en una batalla.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Vamos a ver dijo el ciego.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
No saber de la misa la media.
A barba muerta, obligación cubierta.
El burro al ratón le llamó orejón.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Pase mayo, y pase pardo.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Intelecto apretado discurre que rabia.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
Estás más perdido que un juey bizco.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Al tonto se le conoce pronto.
Jodido pero contento.
Ley puesta, trampa hecha.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.