Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Para su casa no hay burro flojo.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
El amor, de necios hace discretos.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
En casa llena el loco no se apena.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Hay muchos bobos que nacen, pero son más los que se hacen.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
Más corre un galgo que un mastín, pero si el camino es largo, más corre el mastín que el galgo.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Esto está en chino.
De cuero ajeno, correas largas.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
El que poco pide, poco merece.
¿Fiado?. Mal recado.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Con esos amigos, ¿para qué enemigos?.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
El que come y canta loco se levanta.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Esto es pan comido.
Calumnia, que algo queda.