Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
El que trae , lleva.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
Buen lector, mal escribano.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
La cascara guarda el palo.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Buen oficio es no tener ninguno.
Para cerdos, buenas son bellotas.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Las novedades son la sal de la vida.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Amores y dolores quitan el sueño.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Desvestir un santo para vestir otro.
La vida da muchas vueltas.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
El hombre pone y la mujer dispone.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Mano de santo cura como por encanto.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.