Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
A quien no le sobra pan, no críe can.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Dos no riñen si uno no quiere.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
La mula y la mujer son malos de conocer.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Hay que predicar con el ejemplo.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
El aburrimiento es una desgracia
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Un asno no aprecia compota de frutas.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Hacer pinitos.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Un protector es como un manto.
Al hombre de rejo, vino recio.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.