Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Hay amores que matan.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Alabar y callar para medrar.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Viejo es Pedro para cabrero.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
La lluvia no se queda en el cielo.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Por unas saludes, no te desnudes.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
El ignorante al ciego es semejante.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
Más vale la sal, que el chivo.