A fin de año, remienda tu paño.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Cada uno halla horma de su zapato.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Quien empiece el juego que siga con él
¡No nos mires, unete! (Transición española).
El que se brinda se sobra.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Cuando dude, no saludes.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Música y flores, galas de amores.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Para mi cualquier petate es colchon.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
De buen caldo, buenas sopas.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Necio es quien con necios anda.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Es más seguro ser temido que ser amado
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Niebla en el valle, labrador a la calle.