Vino mezclado, vino endiablado.
El que tonto nace, tonto muere.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Es más puntual que un ingles.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Las piedras no hablan.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Hortelano tonto, patata gorda.
El cornudo es el último que lo sabe.
Una manzana roja invita piedras.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Boca ancha, corazón estrecho.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
El que mal vive, poco vive.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Barba roja, mucho viento porta.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Hombre de dos caras, arredro vaya.