Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Hay quien las mata callando.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Donde hay gana, hay maña.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Al pez, una vez.
Pan y vino y carne, a secas.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Qué pacaya te echaste encima!
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
La distancia hace a las montañas más azules.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
Obras vea yo; palabras, no.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Amor sin plata, no dura.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Pueblo chiquito, campana grande.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Donde uno piensa, otro sueña.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
El corazón no habla, pero adivina.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Casa y potro, que lo haga otro.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.