Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Quien primero viene, primero tiene.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Cinco: por el culo te la hinco.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
A cabrón, cabrón y medio.
Gallina vieja da buen caldo.
Nadie se meta donde no le llaman.
Vino mezclado, vino endiablado.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
No necesito tecomates para nadar.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
La barca pasa, pero el río queda.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Del mal vino, buena borrachera.
Me traen por la calle de la amargura.
El que espera desespera.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Todas las cosas pasan como el viento.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Dar limosna no aligera la bolsa
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
A cada paje, su ropaje.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Lo escaso es siempre lo más bello.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.