En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Buena vida, padre y madre olvida.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Propagación mear no espuma.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
El jorobado no ve su joroba
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
Nada es barato sin una razón.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Gota a gota, la mar se agota.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
No solo de pan vive el hombre.
Un lago se forma gota a gota.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
El que tonto nace, tonto muere.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Hay quien no ve su camino.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.