Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
De lo que no sabes, no hables.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
De todos modos, Juan te llamas.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Escucha tu corazón... que sabe.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
El ojo del amo engorda el ganado.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
No es bueno huir en zancos.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.