Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Indio con puro, ladrón seguro.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
El cobarde vive, el valiente muere.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
A chico santo, gran vigilia.
El que trabaja, no come paja
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Alma sin amor, flor sin olor.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
En cada refrán tienes una verdad.
Ido el conejo me das consejo.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Idos y muertos, olvidados presto.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Es mejor sudar que temblar
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Renegad de viejo que no adivina.
Loro viejo no aprende a hablar.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
De mala sangre, malas morcillas.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
Un pie calzado y otro descalzo