Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Ave que vuela, a la cazuela.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Una palabra deja caer una casa.
El mundo está vuelto al revés
Abogado de ricos, mal de pobres.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Para San Antón, gallinita pon.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Más logran las lágrimas que las palabras.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Cambiar de opinión es de sabios.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Del amor al odio, solo hay un paso.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Hablando se entienden los blancos.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El que no llora no mama.
El rico nunca está satisfecho.
Barbero, o loco o parlero.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Agrada, quien manda.
Dos perros pueden matar a un león.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.