Al buen amar, nunca le falta que dar.
El mono sabe el palo al que trepa.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Quien hace preguntas no es tonto.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
De padres bocois hijos cubetas.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
La cortesía exige reciprocidad.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
El pez grande se come al chico.
Más vale que sobre que no que falte.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Quien bien ata, bien desata.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Del mal que uno huye, de ese muere.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
La lengua es el azote del culo.
Real ahorrado, real ganado.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Dan darán, dicen las campanas.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
De los muertos no se hable sino bien.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Al asno lerdo, arriero loco.