Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Viento del solano, agua en la mano.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Desde San Pedro a San Miguel todos los culos cagan bien.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Secreto de tres, secreto no es.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Caracoles de Abril para mí, los de Mayo para mi hermano y los de Junio para ninguno.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Reloj y campana, muerto mañana.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Lo que abunda no daña.
A carne de lobo diente de perro.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
Donde se pace, que no donde se nace.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Cuanto mas alto es el bambú, más bajo se encorva.
Hacer la plancha.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
A casa de tu tía, más no cada día.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
A dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.