Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Abriles y condes, los más traidores.
A donde va encuentra un problema
Después de la guerra, todos son generales.
Más ordinario que un moco en una corbata.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Sigue los impulsos de tu corazón
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
A mucho hablar, mucho errar.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Quien da para recibir no da nada
Dos cuervos no se sacan los ojos.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Matar un tigre.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Más vale maña que fuerza.
Hijos casados, duelos doblados.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
La vida es así, y el día es hoy.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Hablando nos entendemos.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
La mentira sale por la punta de la nariz.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Írsele a uno el santo al cielo.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.