Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Amor breve, suspiros largos
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
No gastes pólvora en gallinazos.
A donde fueres haz lo que vieres.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Más vale "alli corrió", que "alli murió".
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Buena cara dice buen alma.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
A malos ratos, buenos tragos.
El corazón no sabe mentir
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Quien no arde en llamas no inflama
En el refugio del otro vive cada uno
Como es el padre, así es el hijo.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Hombre refranero, medido y certero.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Santo que mea, maldito sea.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Palabra de boca, piedra de honda.
El triunfo de los crueles es breve
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Ama profunda y apasionadamente.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Aire gallego, escoba del cielo.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
La mejor leña está donde no entra el carro.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Tal padre, tal hijo.
No todos los que van a la iglesia son santos
Por San Andrés, corderillos tres.
Poco a poco hila la vieja el copo.