Guardado el dinero, no pone huevos.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
Hacerse el de la oreja mocha.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Faena acabada, faena pagada.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
A bloque, la casa en roque.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Culo veo, culo quiero.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
La palabra es playa, el silencio oro.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Costumbre hace la ley.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
El que siembra, cosecha.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
El corazón es un guía que los pies siguen
Dos que se quieran con uno que coma basta.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
El dinero diario, es necesario.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
A caballo comedor, cabestro corto.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.