La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Querer es poder.
El que no agradece, al diablo se parece.
Más vale bueno que mucho.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Quien hijo cría, oro cría.
Nunca falta un borracho en una vela.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Madrastra, madre áspera.
El abismo lleva al abismo
No hay secreto si tres lo saben.
Cada uno en su casa es rey.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Fía mucho, más no a muchos.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Viejo es Pedro para cabrero.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
A quién le dan pan, que llore.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Cuidado con la adulación
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
No hay tan buen compañero como el dinero.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
De Navidad a Navidad, solo un año va.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Las espinacas son la escoba del estómago.
Cada cosa tiene su precio.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Remienda tu sayo y te durara otro año.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Haz lo que haces.