Dos es compañía, tres multitud.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Agua que corre, nunca mal coge.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Bebido el vino, perdido el tino.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
La crianza es buena los trece meses del año
El que vende un caballo es porque patea.
Lo que no se conoce no se apetece.
Quien dice la verdad, cobra odio.
A heredad vieja, heredero nuevo.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Querer es poder.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
El hombre más rico es el que sabe qué hacer al día siguiente
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Jodido pero contento.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Al que feo ama, bonita le parece.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
No saber una jota.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Bien convida, quien prestó bebe.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
La gente mala se muere de vejez.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.