Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Cada uno se apaña según tiene maña.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Orejas de burro.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Fue sin querer...queriendo.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Al dedo malo, todo se le pega.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Quien tenga tiempo que no espere
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
A días claros, oscuros nublados.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Dinero guardado, barco amarrado.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
El juez que toma, presto es tomado.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.