El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
La misa, dígala el cura.
Pesar compartido, pronto es ido.
Hasta los animales se fastidian.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
De pena murió un burro en Cartagena.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
A este son, comen los del ron, ron.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Agarrando aunque sea fallo.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El jorobado no ve su joroba
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Más vale un hoy que diez mañanas.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Lo raro es caro.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Loquillo y los Trogloditas.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Mucho sabe quien callar sabe.
A bien se llega quien bien se aconseja.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.