El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
El movimiento se demuestra andando.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Ley puesta, trampa hecha.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Saber de pobre no vale un duro
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Día de agua, taberna o fragua.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
El que mucho abarca, poco acaba.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Bien ama quien nunca olvida.
El otoño de lo bello, es bello.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
A quien mal canta, bien le suena.
Quien da el consejo, da el tostón.
Pensando en pajarito preña'o
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Me cortaron las piernas.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Borracho que come miel, pobre de él!
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Casa de concejo, pajar de viejo.
El hablar bien, poco cuesta.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Quien siempre adula se quema las mangas