Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
La barca pasa, la orilla queda
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Lo que sea que suene.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
De la boca del ladrón, todos lo son.
El que ríe el último, ríe mejor.
Carta echada, no puede ser retirada.
Como poroto de la chaucha.
Por la boca muere el pez.
Más aburrido que mico recién cogido.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Zapatero a tus zapatos.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Hablar poquito, y mear clarito.
Esto es pan comido.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Habló de putas "La Tacones".
Indio comido, puesto al camino.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Quien ríe y canta su mal espanta
Domingo, domingo, día de pingo.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Palabras de santo, uñas de gato.
El hambre es una fea bestia
Al rey muerto rey puesto.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
El que a hierro mata , a hierro muere.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.