El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Cada día olla, amarga el caldo.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Amor con hambre, no dura.
Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.
El que persevera triunfa.
Después de la victoria, aprieta el casco.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
Al viejo pelele, todo le duele.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Costurera mala, la hebra de a vara.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
La felicidad no es cosa de risa
El que se apura, poco dura.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
El árbol que no da frutos, da leña.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Ese es carne de presidio.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.