El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
La medicina cura, la naturaleza sana.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
De la risa al duelo un pelo.
Los cascos salen a la botija.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Ruego de Rey, mandato es.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Cada uno con su humo.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
No falta de que reirse.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Para conservar amistad, pared en medio.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Nadie apalea a un perro muerto.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
No es posible defenderse del aburrimiento