Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Dar palos de ciego.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
El muerto se asusta del degollado.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
El que come solo, muere solo.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
El que se pica, ajos come.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Como se vive, se muere.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
La belleza siempre tiene razón
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El buen cirujano, corta por lo sano.
Como es la madre, así es la hija.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Las malas nuevas, pronto llegan.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
A cada cabeza, su seso.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
El aburrimiento es una desgracia
La mejor felicidad, es la conformidad.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.