El que tiene padrino es el que se bautiza.
La vida es una sorpresa continua
Jueves lardero, carne en el puchero.
Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
De lo que se come se cría.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
El que jura miente.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Nada con nada, total nada.
Honor a quien honor merece.
La monotonía genera aburrimiento
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Las paredes oyen.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
No conviertas en amigo al que has vencido
Corrido va el abad por el cañaveral.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Casa cerrada, casa arruinada.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Tropezando se aprende a caminar.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Salir del fuego para caer a las brasas.
De casa del abad, comer y llevar.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Buena vida, padre y madre olvida.
Al asno lerdo, arriero loco.
Hay que creer, rajar o desastillar.
En casa llena el loco no se apena.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
La golosina prohibida, siempre es más apetecida.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.