Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
A gran seca, gran mojada.
El carcelero es un prisionero más.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Presto se va el cordero como el carnero.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Boca con boca se desboca.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Al desganado, darle ajos.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Las arrugas son la tumba del amor
Más perdido que Papá Noel en mayo.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Flaco hombre, mucho come.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.