Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
En arca abierta, el justo peca.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Llave puesta, puerta abierta.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Vale más el que sabe más.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
A quien feo ama, bonito le parece.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Abogacía, que una boga y otra cía.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Al loco y al toro, dale corro.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Al maestro, cuchillada presto.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Boca ancha, corazón estrecho.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
No tienes dedos para el piano
El que es pendejo ni de dios goza.
Dichosos los ojos que te ven.
Le dan la mano y se toma el pie.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
Suerte, y al toro.
La que fácil llega, fácil se va.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Pescador que pesca un pez, pescador es.
La más cauta es tenida por más casta.
Algo tendrá el queso, pa' venderlo al peso.
Un protector es como un manto.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Para torear y casarse hay que arrimarse.